Paseo por el castillo de Soria

Los paseos por el cerro del castillo de Soria siempre son un bálsamo..

Si ayer disfruté de lo lindo en El Burgo de Osma como periodista y comensal en la inauguración de las 38 Jornadas Rito-Gastronómicas del Virrey Palafox, de un forma muy distinta he gozado hoy del sol radiante que iluminaba y calentaba Soria capital, especialmente tras venir desde la villa episcopal en la que una densa niebla matinal daba su tono gris a edificios y paisajes; niebla que ha continuado hasta el desvío hacia la ermita de la Virgen de Inodejo.

Moncayo con su Pico de San Miguel níveo, y abajo, Pico de Urbión.

Cuando me acercaba a Soria he visto, muy a lo lejos, el Moncayo con un anillo blanquecino de niebla y esta visión es la que me ha movido a subir hasta el cerro del castillo para fotografiarlo, y ya, de paso, también la cumbre de los Picos de Urbión. ¡Ah… las montañas! Son recreo para mis ojos y alivio para mi alma el verlas en lontananza…

Luego he paseado sin prisas por el entorno del Parador Antonio Machado… Hasta una ardilla he visto saltar desde una rama al depósito del agua, al otro lado del cual se encuentra el tramo de calzada medieval aparecida días atrás.

Y he terminado el paseo contemplando la ermita de San Saturio al otro lado del río Duero.

 

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