Peñalcázar, la soledad de un despoblado que sobrecoge

Peñalcazar-Raimundo_Rizo_11Hace unos días Raimundo Rizo me  dice: “el pasado fin de semana estuve visitando el despoblado de Peñalcázar y me sobrecogió enormemente. Sentí una atracción magnética por el lugar y he decidido volver en primavera para disfrutar de días más largos y frío algo menos intenso”. Sus fotografías, que vemos en este artículo, dan testimonio de sus palabras. El texto lo he recuperado de un artículo que publiqué en 1995. Así que, doble autoría para este post: fotografías de Raimundo Rizo y texto de Ángel Almazán.

Peñalcazar en mapa de Soria           Partimos de Soria hacia Almenar  y después proseguimos el viaje hacia Peñalcázar. La mejor forma de subir andando es dejando el vehículo junto a la cantera de la carretera que va desde La Quiñonería a Almazul. Hay un buen trecho ascendente, así que calce zapatillas y, si hace sol, vaya ligero de equipaje y con una gorra o un sombrero. El esfuerzo merecerá la pena.

Peñalcazar-Raimundo_Rizo_5         En la explanada de ese gran otero enriscado en la que se asienta Peñalcazar a 1.249 metros de altitud, y en el que se encuentra galena argentífera, nos espera una doble panorámica: la que hay bajo sus pies y hasta donde la vista alcanza, y la del propio pueblo, abandonado, desolado y expoliado, pero lleno de historia.

Peñalcazar-Raimundo_Rizo_8         Un enamorado de Peñalcazar ha sido José María Lucas que intentó, sin éxito, que se construyera allí un Museo Provincial de Campanas, en la década de los ochenta. El patrimonio histórico-artístico de Peñalcazar lo resumía de este modo: “Conserva algo bien dos lienzos de sus murallas, la parte de la iglesia correspondiente a la construcción del siglo XVI, antiguo camino romano, defensas celtibéricas y romanas, restos de una ermita de principios del siglo XVIII, yacimiento de fósiles, dos cuevas con estalactitas y estalagmitas y un poco de construcción romana”. Él ha sido también quien más ha denunciado el expolio que ha sufrido desde que lo abandonara su último vecino en 1977.

Peñalcazar-Raimundo_Rizo_1-         Para él y otros estudiosos es la Centóbriga (“Alta Fortaleza”) celtíbero-romana, tal como parecen delatar su aljibe romano, nevera hundida, parte inferior de las murallas, “hilera de piedras clavadas en vertical para obstaculizar el paso de la caballería enemiga, y las huellas de carruajes”, según Aurelio Tejedor Alcalde.

Peñalcazar-Raimundo_Rizo_6         José María Lucas está convencido de hallarse en Peña de Alcaçar la Centóbriga histórica, de difícil localización académica. “En el año 143 a.C, siendo cónsul Quinto Cecilio Metelo, apodado el Macedónico, no queriendo dejar detrás suyo ninguna ciudad que pudiese molestarle en su lucha contra Numancia, cercó esta ciudad bela para someterla. Estaba acompañado de las fuerzas de un íbero, jefe ilicitano llamado Retógenes, al que los sitiados cogieron prisioneros a tres de sus hijos, los dejaron atados a las murallas que eran abatidas por los disparos de las catapultas romanas. El padre, el ilicitano Retógenes, dijo seguir el machaqueo de la ciudad, sin embargo el cónsul Meleto, prefirió hablar con los sitiados, llegando a una paz en la que los de Centóbriga se obligaban a no ayudar a los numantinos, levantándose el sitio y terminando siendo sometida después de la destrucción de Numancia”, explica este entusiasta de Peñalcazar.

Peñalcazar-Raimundo_Rizo_3         Por su parte, Aurelio Tejedor, coincidiendo con Antonio Ubieto, estima que el Alcoçer del Myo Cid es Peñalcázar, opinión que no comparte el investigador soriano cidiano Guillermo García Perez que lo identifica con Valtorres (“La Torre” es traducción castellana del árabe “Al-cocer”, castillejo). El Cid, según dicho Poema conquista dos veces Alcoçer, lo cual se narra en una décima parte de sus versos.

Peñalcazar-Raimundo_Rizo_9         Peñalcazar sufriría también los embates de Enrique de Trastámara en su guerra civil contra Pedro I el Cruel. Además fue conquistada por los navarros, en 1447, como réplica al ataque castellano contra Atienza. Los Reyes Católicos la pusieron bajo la jurisdicción civil y criminal de la ciudad de Soria, en 1502, y fue saqueada, en 1707, durante la Guerra de Sucesión.

Peñalcazar-Raimundo_Rizo_7         En Peñalcazar ubica Gervasio Manrique de Lara una leyenda amorosa y santiaguista. Yucut, caudillo sarraceno, se enamora de Beatriz, hija del alcaide de San Pedro Manrique, Don Nuño. En los alrededores de esta localidad la raptará y se la llevará a la fortaleza de Peñalcazar. Don Nuño, con la ayuda de las mesnadas de los castillos cristianos fronteros, se decidió atacar la fortaleza.“Ante la enérgica acometida de los cristianos, Yucut, temeroso de ser copado y verse colgado de las almenas del castillo de San Pedro Manrique, lanzó a Beatriz, desde los altos de las montañas. Fue a caer entre los peñascales de la sierra, por donde avanzaba el ejército cristiano. Una paloma la había sostenido entre sus alas y la encontraron sana y salva. En aquel instante se apareció Santiago montado en un caballo veloz. Se apeó de su cabalgadura. Cogió una piedra. La lanzó contra los parapetos de las tropas de Yucut. Se resquebrajó la montaña. Temblaron los picos de la sierra. Se desmoronó la fortaleza de Peñalcazar. Y el raptor de la hermosa cristiana y sus partidarios quedaron sepultados en profunda sima”, escribe Manrique de Lara.

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    2 Replies to “Peñalcázar, la soledad de un despoblado que sobrecoge”

    1. Saludos.

      He llegado a esta página siguiendo los pasos de D. Juan Gil, padre de D. Enrique Gil y Carrasco (autor de la mejor novela histórica del romanticismo español: El Señor de Bembibre). En algún lugar figura como lugar de nacimiento de D. Juan el de Peñalcázar, en Soria. ¿Alguien tiene conocimiento de ello?. Sería interesantísimo poder estudiar los libros parroquiales de bautismos, para verificar estos extremos.

      • Efectívamente, así es: nació el Peñalcázar. Los libros parroquiales estarán -quizás- en el Archivo Episcopal en Burgo de Osma.

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